La necesidad de instruir al profesorado y de cambiar el desarrollo de las clases se convierte en requisito para que las nuevas tecnologías cumplan su cometido.

¿Están adaptados los centros educativos andaluces para la generación 2.0? ¿Los docentes tienen suficiente preparación para hacer uso de las nuevas tecnologías en el desarrollo de sus clases? ¿Y las familias? ¿Hasta qué punto la brecha digital entre padres e hijos supone una barrera insalvable a la hora de ayudarles en su formación? Éstas y otras muchas preguntas fueron las que respondieron los participantes en el Desayuno de Redacción organizado por el Grupo Joly con la colaboración de Yago School bajo el título La revolución del mobile learning en la educación.

En dicho encuentro -moderado por Felipe Granados, director de Organización y Sistemas del Grupo Joly- participaron Ramón Resa, chairman de Yago School; José Navalpotro, director de la Fundación Maecenas Educación; David Lebrero, Gerente de la División Educativa de Rossellimac; Blanca Domínguez, Head of Secundary & The Yproject Coordinador de Yago School; y Javier Nó, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Loyola Andalucía.

No cabe duda de que las nuevas tecnologías han entrado de lleno en el sistema educativo andaluz, aunque de una forma irregular y no siempre con el procedimiento más adecuado. Javier Resa parte de una realidad que afecta a todos los centros, ya sean públicos, concertados o privados: “Los recursos materiales y humanos que se requieren para adaptar la educación a la nuevas tecnologías”. Para Resa, existe un factor fundamental sin el cual resulta imposible llevar a cabo este procedimiento. “Hay que invertir mucho tiempo en la formación del profesorado, sin dejar de tener en cuenta la adquisición de los materiales, los cuales no son precisamente baratos”. Para el chairman de Yago School, dicha transformación afecta a otro aspecto sustancial para la enseñanza, como es el diseño currícular de los contenidos que se imparten en el aula, algo para lo cual es imprescindible que todos los centros, con independencia de que tengan un régimén público o privado, gocen de más autonomía. Dicha libertad sirve de escudo “ante los vaivenes de las leyes educativas por cambios políticos”.

David Lebrero incidió en uno de los aspectos que “perturban” el desarrollo de las clases al digitalizarlas si no hay formación previa, pues “los docentes pierden un 20% de su tiempo en conseguir un funcionamiento correcto de las tecnologías, unos minutos que deben dedicar a su principal tarea, que es la enseñanza”.

Por su parte, Blanca Domínguez subrayó que “no se puede permitir que la educación vaya detrás de las nuevas tecnologías”, a lo que Javier Nó añadió que estas tecnologías “no son la herramienta, ni el objetivo de la educació, sino que constituyen el entorno del aprendizaje”.

Al hilo de este comentario, el director de la Fundación Maecenas Educación señaló que “la escuela debe mejorar mucho su entorno metodológico, que no sólo consiste en adquirir nuevas tecnologías”, un pensamiento compartido por Blanca Domínguez, quien insiste en la necesidad de “darle una vuelta al aula”. “Ya no vale lo de siempre, porque lo de siempre no ocurre en la vida real”. En este sentido, la representante de Yago School aboga por crear un aula “dinámica, no estática”, donde “se trabaje en grupo, con imágenes”. “Hay profesores que no están preparados para ese cambio. El docente ha de aprender a guiar al alumno en un ámbito donde la información es ilimitada”. En este sentido, Domínguez insiste en que hay que desarrollar otras fórmulas de enseñanza más “prácticas y no tan académicas”. “Las nuevas tecnologías llevan al alumno al mundo real, al concreto, y en esta línea deben desarrollarse las clases”, añade.

Otro aspecto que se tuvo en cuenta en el el debate es el futuro que depara a los jóvenes que en la actualidad están inmersos en un aula digitalizada. Ramón Resa recordó que “las 10 carreras más demandadas ahora no existían en 2004”, por lo que -en su opinión- la idea que hay que trasladar a la sociedad es que la situación de la educación “viene dada por el presente, no por el futuro”.

Para Javier Nó, la incorporación de los medios digitales a la enseñanza supone “una redistribución de las funciones y los tiempos”. “Ya no sólo el aula es donde se adquieren los conocimientos. Hay que generar comunidades de prácticas”, expresó el decano de la Facultad de Ciencias Sociales de Loyola Andalucía, para quien “la enseñanza superior también ha dado un vuelco tecnológico”.

Respecto al nuevo modelo de enseñanza al que lleva la digitalización de los centros, Navalpotro recalcó que toda esta modificación pasa por “un cambio de visión del maestro”. “Es imposible aplicar las tecnologías con el modelo tradicional. El docente no puede desarrollar una educación excesivamente dirigida”, refirió. David Lebrero abundó en esta línea al referir que “las nuevas tecnologías constituyen un instrumento muy eficaz para ayudar al alumno a sintetizar, a escoger, así como a aplicar los conocimientos en casos concretos”.

A dicha indicación, Javier Nó matizó que “si nos desviamos muchos de la enseñanza académica y apostamos en exceso por la aplicación de los conocimientos en el ámbito de lo concreto, podemos llegar a un arriesgado plasticismo”. Por tal motivo, recordó que la formación “tiene también una función disciplinar y no podemos olvidar la importancia que tiene en este cometido el desarrollo de la memoria”.

Navalpotro añadió que la digitalización no conlleva a que “el currículum de una asignatura desaparezca, pero sí que éste sea más flexible a la hora de aplicarlo durante el curso”.

Para cerrar el debate, Ramón Resa cuestionó hasta dónde pueden cambiar las nuevas tecnologías el panorama de la educación. “Las tecnologías sustituirán algunos procedimientos, algunas herramientas usadas para transmitir conocimientos, pero no lo van a transformar todo. En este aspecto, desde la escuela se ha de transmitir al niño que la vida no puede estar condicionada por completo a un ipad, porque también es importante el tiempo que comparta con los amigos y la familia”.