Obviamente, en Rossellimac pensamos que los iPad son una opción superior a los Chromebooks en todos los aspectos y queremos explicar por qué. Es cierto que, a primera vista, hay elementos de los Chromebooks que parecen ventajosos, pero se difuminan si los observamos con cierta perspectiva.

Cuando Apple presentó el primer iPad en 2010 lo definió como un dispositivo con el que llenar el hueco entre los smartphones y los ordenadores portátiles, proponiendo uno nuevo que fuese mejor que ambos en una serie de aspectos: navegar la web, gestionar el correo electrónico, ver fotografías y vídeos, escuchar música, jugar y leer libros.

Esta definición parecía colocar el iPad en el espacio del consumo de contenido. Sin embargo, en el mismo evento la compañía anunció sus apps de productividad.

Hasta entonces, la industria había intentado llenar ese hueco con los netbooks, ordenadores portátiles baratos de pequeño tamaño y baja potencia, los cuales acabaron desapareciendo debido a sus bajas prestaciones, incómodo uso y baja calidad general. Aún así, programas de integración de la tecnología en la enseñanza, como el Escuela 2.0 y sus equivalentes, se basaron en este tipo de equipos.

La llegada del iPad contribuyó a forzar esa desaparición. Los netbooks eran esencialmente ordenadores convencionales de pequeño tamaño, con todos sus inconvenientes y algunos más consecuencia de su pequeño tamaño. El iPad proporcionaba una experiencia de uso superior gracias a la tecnología multi-touch, incluía una pantalla enorme y de calidad, era más fácil de usar, más transportable, más fiable y tenía una batería con una duración inimaginable en su momento. El iPad parecía un dispositivo ideal para el entorno educativo:

http://www.faq-mac.com/2010/04/el-ipad-prometedor-en-educacion-por-fran-iglesias/

De hecho, muchos colegios empezaron a equiparse con iPad y a experimentar con ellos y, a día de hoy, es el dispositivo estrella en los programas 1:1. En el momento de su aparición estaban disponibles miles de aplicaciones gracias a la App Store para iPhone, oferta que no ha dejado de crecer incorporando otras muchas especialmente diseñadas para la tableta y su tamaño.

Chromebooks

En 2011 Google lanzó una propuesta de un dispositivo orientado al mismo hueco de mercado, pero con unos presupuestos diferentes. Para empezar, su forma sería la de un portátil convencional, pero más ligero. Lo suficientemente grande como para no resultar incómodo y proporcionar una pantalla decente. Por otro lado, para poder prescindir de elementos pesados como un disco duro convencional, su sistema operativo Chrome OS estaría basado en los servicios en la nube de la empresa y residiría en un mínimo disco de estado sólido. De hecho, el sistema operativo de los Chromebooks es poco más que un navegador y los elementos mínimos del sistema para hacerlo funcionar.

De acuerdo a Google, basta con un navegador de Internet para disponer de las herramientas de productividad necesarias: sus Google Apps. Aparte es posible conseguir muchas otras en la Google Chrome Store, aunque muy lejos de las disponibles para iPad. En muchos sentidos, los Chromebooks son lo que deberían haber sido los Netbooks en su día.

Estos dispositivos, precisamente gracias a sus limitaciones, son baratos y fáciles de mantener, lo que unido a las herramientas de Google para educación, en particular Google Classroom y sus herramientas de gestión de dispositivos, lo sitúan como una opción atractiva para el sector educativo.

Pero, ¿cuan atractiva?

iPad vs Chromebook

Si ponemos el precio, la orientación ofimática y la facilidad de administración con herramientas de Google, es cierto que los Chromebooks vencen a los iPad. Al fin y al cabo, son un producto hecho por y a la medida de la compañía del buscador. Incluso, en alguna de estas defensas podemos encontrar el viejo y poco acertado argumento de que, al fin y al cabo, son las herramientas que utilizarán los estudiantes cuando lleguen al mundo laboral.

 

3 Reasons Why Chromebook Beats iPad in 1:1 Programs

edsurge.com

iPad vs. Chromebook? 5 Reasons to Buy a Chromebook

cheatsheet.com

Chromebook vs. Tablet: Which Should You Buy?

laptopmag.com

Aún así hay elementos discutibles. Si bien el precio de adquisición de los iPad es superior, la durabilidad de los Chromebook es más cuestionable tanto por los elementos mecánicos del diseño, que introducen más factores de riesgo, como por los materiales de acabado, así que es más probable que en el mismo periodo de tiempo haya que renovar con más frecuencia los portátiles que las tabletas. Con todo, un buen Chromebook, con buenos materiales y buena batería, no es tan barato.

En muchos aspectos, los Chromebooks son más amigables para los administradores de IT que para los estudiantes. Los administradores agradecen la intercambiabilidad de los Chromebooks que son dispositivos fundamentalmente anónimos, al depender del almacenamiento en la nube. Por su parte, los iPad son más personales y permiten almacenamiento en el dispositivo, lo que complica el compartirlos entre varios estudiantes o reemplazarlos en caso de avería, aunque no es nada que no pueda solventarse con una buena estrategia de gestión, algo con lo que te ayudamos eficazmente en Rosellimac.

Por otro lado, la integración de los Chromebooks con las herramientas de Google es perfecta, al fin y al cabo no cabría esperar menos. Sin embargo, los iPad tampoco se quedan atrás, y aunque las aplicaciones especificas de Google para iOS no son las más óptimas, lo cierto es que existen muchas alternativas para compatibilizar un entorno basado en la nube de Google con el iPad. No existe esta posibilidad al revés.

La ausencia de teclado físico puede solventarse con alguna de las múltiples opciones existentes en el mercado, pero cabe preguntarse si es realmente necesario. Resulta irónico pensar que añadiendo un teclado al iPad lo convertimos en el equivalente de un Chromebook, sin perder ninguna de las ventajas del dispositivo de Apple.

The Best Chromebook is… an iPad.

wirededucator.com

En realidad, en términos de especificaciones, unos aspectos compensan a otros y no hay un claro vencedor. Pero en realidad, estamos planteando el debate incorrecto.

iPad vs Chromebook in the classroom is only part of the debate

campussuite.com

A la hora de hablar de herramientas de creación los defensores de los Chromebooks definen al iPad como una herramienta de consumo y no de creación, centrándose en el hecho de que la carencia de teclado del iPad resulta un inconveniente a la hora de crear contenido, particularmente, textos largos como ensayos o informes.

Resulta sorprendente que se defienda este argumento si tenemos en cuenta la inmensa cantidad de productos que podemos crear en el iPad: libros electrónicos, mapas mentales, dibujos, animaciones, ilustraciones, esquemas, vídeos, películas, canciones, fotografías y collages fotográficos y un largo etcétera que incluye documentos de texto, presentaciones y hojas de cálculo.

You can't do work on an iPad. Wrong!

linkedin.com

En comparación, los Chromebooks resultan mucho más limitados a causa de su configuración física y concepto de ser un ordenador portátil convencional. De hecho, algunos fabricantes, conscientes de esa limitación, han lanzado modelos convertibles que pueden tomar forma de tableta:

The 7 best Chromebooks of 2017: the top Chromebooks ranked

techradar.com

Por desgracia, tener forma de tableta no convierte a estos dispositivos en algo mejor si su sistema operativo sigue estando diseñado para ser manejado mediante un ordenador convencional (teclado y ratón o trackpad). La forma de tableta no supone ninguna ventaja puesto que seguimos necesitando un dispositivo señalador de precisión.

Pero, ¿por qué iba a ser mejor el iPad?

Pues porque un iPad es lo que necesitas que sea en cada momento. El sistema no impone una forma de uso, como cuando el dispositivo tiene un teclado físico, sino que cada aplicación define sus modos de interacción adecuados para la tarea.

Así, el iPad puede convertirse en una cámara de fotos o de vídeo, o en un bloc de notas, o en una máquina de escribir, o en una grabadora de sonido, o en un instrumento musical, o en un lienzo para pintar con distintas técnicas (acuarela, lápices, óleo, acrílico), o en un juego inmersivo, o en una pantalla de cine, o en un mapa conceptual manipulable… Podríamos seguir, pero creemos que el concepto queda claro.

 

Why We Are Misunderstanding the Chromebook-iPad Debate

edsurge.com

Además, para cada una de estas tareas puedes encontrar una amplia oferta de aplicaciones que nos permiten adaptarnos a las características y preferencias de cada usuario.

En el fondo, el verdadero debate está tanto en el modelo de enseñanza-aprendizaje como en el efecto transformador que queramos conseguir al introducir la tecnología en las aulas. Veámoslo aplicando el modelo de Joan Hughes (Reemplazo-Aumento-Transformación)

 

The R.A.T. Model

techedges.org

En un nivel de reemplazo en el que la tecnología no se usa para facilitar una transformación de la naturaleza de las metodologías de enseñanza y actividades de aprendizaje, sino un simple cambio de soporte, tanto el iPad como el Chromebook van a proporcionar un nivel de desempeño suficiente. En algunos aspectos ganará el Chromebook debido a su orientación como ordenador convencional. Seguramente estemos hablando de niveles educativos altos, con gran carga ofimática, por así decir. En otros, como el consumo de material didáctico, como libros, apuntes, vídeos, etc, el iPad se impone, pero también en herramientas como editores de mapas conceptuales y esquemas, herramientas de dibujo y otras muchas.

En el nivel de aumento, en el que la tecnología permite enriquecer la metodología de la enseñanza y las actividades de aprendizaje de formas no permitidas por los medios tradicionales, el iPad comienza a destacar. Además de permitir acceder a los mismos recursos web que un Chromebook o que cualquier otro ordenador, la amplia oferta de aplicaciones permite personalizar la experiencia de cada estudiante ya que podemos adaptarnos más fácilmente a sus preferencias y capacidades.

Y, finalmente, es en el nivel de transformación en el que los iPad brillan especialmente, gracias a la flexibilidad de la interfaz multitouch, a la portabilidad y a la cantidad y calidad de aplicaciones disponibles. El iPad nos permite trabajar en todo tipo de espacios (¡No necesitas pupitres!) y estructuras grupales, puedes plantearlo como herramienta en trabajos de campo (¡Bloc de notas, cámara y micrófono en un sólo dispositivo!), organizar rápidamente equipos de trabajo, proponer actividades y proyectos de aprendizaje impensables o terriblemente incómodos con otros dispositivos (películas, fotografías, dibujos, time lapses para estudiar procesos en el tiempo, componer e interpretar música), y utilizarlo como soporte para un gestionar un auténtico y completo entorno personal de aprendizaje.

 

En resumen

Lo que hace superior en el entorno educativo al iPad sobre cualquier otro tipo de dispositivo no tiene que ver con las prestaciones brutas de su procesador, almacenamiento o memoria, sino con su capacidad de convertirse en la herramienta necesaria en cada momento. Basta abrir una aplicación para que la tableta se convierta en aquello que nos hace falta para obtener, manipular, organizar, almacenar o producir información.